Petro cierra su mandato en La Habana, mientras De la Espriella prepara la ruptura con Cuba

Gustavo Petro realizó entre el 30 y el 31 de julio de 2026 su último viaje internacional como presidente de Colombia: un viaje de 48 horas a La Habana para reunirse con el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel, días antes de entregar el poder el próximo 7 de agosto.

El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto José Martí, donde Petro fue recibido por la viceministra cubana de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal. Su agenda incluyó una ofrenda floral en el memorial a José Martí en la Plaza de la Revolución y una reunión de trabajo con Díaz-Canel en el Palacio de la Revolución, en la que el mandatario colombiano expresó un mensaje de solidaridad de su Gobierno con Cuba ante la situación económica y social de la isla.

El contraste con lo que viene es marcado: el presidente electo, Abelardo de la Espriella —quien se impuso a Iván Cepeda en la segunda vuelta del 21 de junio por un margen de unos 250.000 votos— anunció el 26 de julio que su Gobierno romperá relaciones diplomáticas con los regímenes de Cuba y Nicaragua desde su toma de posesión. La medida incluye el cierre de las embajadas en La Habana y Managua, dentro de un recorte más amplio de 15 consulados y 14 embajadas. Cuba respondió acusando a De la Espriella de «subordinación» a la política de Washington hacia la isla. El excandidato Humberto de la Calle calificó el anuncio como «un error», argumentando que Cuba fue clave en el proceso de paz colombiano.


Análisis

Petro se despide rodeado de uno de sus aliados más visibles, el régimen de Díaz-Canel, con quien comparte más que el gusto por los habanos: una ideología que dice defender al pueblo y que en Cuba —una dictadura, sin matices— ha terminado por hundirlo en la pobreza. La foto de despedida en La Habana resume ocho años de una política exterior que privilegió la cercanía con regímenes autoritarios de la región por sobre el pragmatismo diplomático, y que el gobierno entrante se apresta a revertir de un plumazo.

Sobre Cuba sigue pesando, además, la sombra de Washington: no faltan quienes especulan —sin que exista por ahora ninguna confirmación— con que la presión de Donald Trump sobre la isla podría no limitarse a sanciones. Sea como sea, lo cierto es que a partir del 7 de agosto Petro pasa a ser un ciudadano más, y con él se cierra una etapa en la que Colombia fue uno de los pocos gobiernos de la región dispuestos a mostrarse en público junto al liderazgo cubano.

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