La Contraloría General de la República advirtió de que la deuda de las EPS con hospitales, clínicas, laboratorios y proveedores llegó a 58,06 billones de pesos en 2025, un 26,5 % más que en 2024. El 83 % de ese déficit corresponde a EPS intervenidas por la Superintendencia Nacional de Salud.
La deuda con operadores farmacéuticos subió de 2,85 a 3,80 billones de pesos.
Nueva EPS, sin estados financieros certificados
Según el informe, la Nueva EPS no tenía estados financieros certificados y dictaminados de 2025, por lo que no pudo evaluarse con la metodología Fénix. Hasta julio de 2026 tampoco había certificado sus cuentas de 2023 y 2024. Su deuda pasó de 22,18 billones en 2024 a 25,73 billones en 2025. La entidad concentra más del 20 % de los afiliados y está intervenida desde abril de 2024.
El interventor, Jorge Iván Ospina, había prometido entregar los estados de 2025 en 15 días, pero no estaban disponibles más de un mes después del plazo.
Solo cuatro EPS cumplieron los requisitos
Solo cuatro EPS cumplieron los requisitos financieros de 2025: Aliansalud, Anas Wayuu EPSI, EPM y Salud Mía. Reúnen 641.713 afiliados, poco más del 1 % de la población asegurada. Por tanto, el 98,76 % de los afiliados estaba en EPS que no cumplían todos los requisitos de capital, patrimonio y reservas técnicas, obligatorios desde el Decreto 780 de 2016.
Savia Salud es el caso más crítico: sus pasivos superan en más de 11 veces el valor de sus activos. Las seis EPS intervenidas que menciona el análisis (Coosalud, Savia Salud, Famisanar, Emssanar, Asmet Salud y SOS) cerraron 2025 con patrimonio negativo. La conclusión principal de la Contraloría es que las intervenciones no revirtieron el deterioro financiero.
Fuente: Infobae, 2 de septiembre de 2026. Las cifras corresponden al informe de la Contraloría citado en esa fecha.
Imagen: Hospital chiquinquirá Fachada, de Petruss, bajo licencia Public domain, vía Wikimedia Commons.